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Audición y deporte: ¿proteges tus oídos cuando vas al gimnasio o a correr?

Hay hábitos que asociamos a cuidarnos: mover el cuerpo, respirar mejor, tener más energía. 

Pero hay un detalle que muchas veces se nos escapa: cómo está viviendo tu audición ese entrenamiento. 

Porque sí, el deporte es salud. Y precisamente por eso merece la pena cuidar también lo que no se ve: tu audición. En Centro Auditivo Rebeca Ayala vemos cada vez más personas que entrenan con música a diario, van al gimnasio varias veces por semana o salen a correr haga el tiempo que haga. Y en esa rutina, hay dos “enemigos silenciosos” bastante comunes: el ruido y el viento. 

El gimnasio: cuando el ruido te empuja a subir el volumen

Seguro que te suena: música ambiental alta, máquinas, golpes de pesas, conversaciones… y tú con tus auriculares intentando “ganar la batalla”. 

Lo habitual es que el volumen suba poco a poco, casi sin darte cuenta. Y aquí está el punto clave: no es solo el volumen, también es el tiempo. Si entrenas con auriculares varios días a la semana, esa exposición repetida puede acabar pasando factura: oído “cargado”, sensación rara al salir, pitidos ocasionales o más cansancio auditivo. 

Señales típicas que conviene no normalizar: 

● Sensación de oído lleno o sensible tras entrenar 

● Molestia con sonidos que antes tolerabas 

● Pitidos o zumbidos al llegar a casa 

● Necesidad de silencio para “descansar” 

No siempre significan un problema serio, pero si se repiten, es una forma de tu cuerpo de decir: baja el ritmo y revísalo. 

Correr: el viento también cambia lo que escuchas

Al correr al aire libre, el viento puede convertirse en un ruido constante. A veces sientes que “no se oye bien”, tu música se pierde y vuelves a lo mismo: subir el volumen. 

Además, el viento vuelve el sonido más difuso y puede afectar a la claridad, especialmente si vas pendiente del entorno (tráfico, bicis, gente). Es decir: no solo entrenas, también estás procesando más estímulos. Y si hace frío o hay viento fuerte, algunas personas notan más presión o sensibilidad en el oído, sobre todo si hay congestión o alergia. 

¿Entonces hay que entrenar sin auriculares?

No. La idea no es quitarte lo que te gusta, sino entrenar con un poco más de conciencia. Muchas veces el problema no es la música: es que la música compite con un entorno ya ruidoso. 

Tres ideas sencillas para cuidar tu audición

● No compitas con el entorno: a veces el tipo de auricular y el aislamiento importan más que subir volumen. 

● Dale descansos al oído: alterna ratos con y sin música o haz pausas cortas.

● Escucha las señales: oído cargado, pitidos o cansancio repetido son avisos útiles. 

Cuando termina tu entrenamiento, ¿te sientes igual… o notas que tu oído necesita “bajar revoluciones”? 

Si se repite, es buen momento para valorarlo con calma.

En Centro Auditivo Rebeca Ayala revisamos tu audición, resolvemos dudas y te orientamos para que puedas seguir con tus hábitos sin pagar un precio después.

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