Hay pérdidas auditivas que no se presentan como imaginamos. No siempre llega un momento claro en el que una persona piensa: “estoy oyendo mal”. A veces, lo que aparece es una sensación más difícil de explicar: cuesta seguir una conversación si hay ruido, se pierde información cuando alguien habla desde un lado concreto o resulta complicado saber de dónde viene un sonido.
Eso puede ocurrir en la hipoacusia unilateral, una pérdida auditiva que afecta a un solo oído. El otro oído puede conservar una audición normal o significativamente mejor, y precisamente por eso muchas personas tardan en identificar que algo ha cambiado.
La persona sigue oyendo. Pero no escucha igual en todas las situaciones.
Qué es la hipoacusia unilateral
Hablamos de hipoacusia unilateral cuando existe una pérdida auditiva en uno de los dos oídos. Puede ser leve, moderada, severa o profunda, y puede aparecer de forma progresiva o repentina.
Aunque parezca un problema “parcial”, escuchar con un solo oído en mejores condiciones cambia la forma en la que el cerebro recibe la información sonora. La audición con ambos oídos ayuda a localizar de dónde proceden los sonidos y a entender mejor el habla cuando hay ruido de fondo; cuando uno de los dos oídos aporta menos información, estas tareas pueden hacerse más difíciles.
Por eso, la hipoacusia unilateral no se nota solo en el volumen. Muchas veces se nota en la orientación, la claridad y el esfuerzo.
Síntomas de la hipoacusia unilateral
Uno de los aspectos más característicos es que los síntomas suelen aparecer en situaciones concretas, no siempre en ambientes tranquilos.
Puede que una persona entienda bien cuando alguien le habla de frente, pero tenga dificultades si la conversación llega desde el lado del oído afectado. También puede notar que le cuesta más seguir una comida familiar, una reunión, una clase, una llamada con ruido alrededor o una conversación en la calle.
Entre las señales más habituales están:
- dificultad para saber de dónde viene una voz, un coche o un sonido
- tendencia a girar la cabeza para escuchar mejor
- preferencia por sentarse siempre en el mismo lado
- sensación de que un oído “trabaja menos” que el otro
- problemas para entender conversaciones cuando hay ruido de fondo
- mayor cansancio al escuchar durante mucho tiempo
- necesidad de pedir que repitan, sobre todo en grupo
No todas las personas lo describen igual. Algunas hablan de oído taponado, otras de falta de claridad y otras simplemente notan que se sienten menos seguras en determinados entornos.
Cómo afecta a la vida diaria
La hipoacusia unilateral puede tener un impacto mayor del que parece, porque muchas actividades cotidianas dependen de la coordinación entre ambos oídos.
En una conversación tranquila, quizá no suponga un gran problema. Pero la situación cambia cuando hay varias voces, ruido de fondo o distancia. En esos casos, el oído con mejor audición tiene que compensar más, y la escucha puede volverse menos natural.
También puede afectar a la orientación sonora. Localizar una voz en una sala, detectar por dónde se acerca un vehículo o identificar desde qué habitación llaman en casa puede requerir más tiempo o más atención.
Con el paso de los días, la persona suele adaptarse sin darse cuenta: cambia de sitio en la mesa, evita determinados ambientes, se coloca siempre del lado que escucha mejor o se desconecta antes en conversaciones grupales. Estas estrategias ayudan, pero también pueden hacer que el problema pase desapercibido durante más tiempo.
Posibles causas
La hipoacusia unilateral puede tener distintos orígenes. En algunos casos está relacionada con problemas del oído externo o medio, como tapones de cerumen, infecciones o alteraciones que afectan a la transmisión del sonido. En otros, puede deberse a una afectación del oído interno o de la vía auditiva.
También puede aparecer tras exposición a ruido intenso, traumatismos, determinados procesos infecciosos o enfermedades auditivas específicas. Por eso es importante no quedarse únicamente con la sensación de “oigo peor de un lado”. Lo importante es valorar qué tipo de pérdida existe, desde cuándo está presente y cómo afecta realmente a la escucha.
Qué hacer si notas diferencia entre un oído y otro
El primer paso es realizar una valoración auditiva. Una audiometría permite comparar la respuesta de ambos oídos, conocer qué frecuencias están afectadas y orientar si conviene una derivación médica o una solución auditiva específica.
Cada caso debe estudiarse de forma individual. No es lo mismo una pérdida leve y estable que una pérdida repentina, una afectación profunda o una dificultad que aparece sobre todo en ruido.
En Centro Auditivo Rebeca Ayala valoramos tu audición con calma, explicamos los resultados de forma clara y te orientamos sobre los siguientes pasos según tu situación.
Porque seguir oyendo por un oído no significa que todo esté funcionando igual que antes. A veces, entender lo que ocurre es el primer paso para volver a escuchar con más seguridad en el día a día.